El placer de comunicar a través de una cuña de radio

La radio marcó un hito en la comunicación, globalizó e inició la expansión de la información y de los oyentes. Fue el primer paso de lo que conocemos como comunicación de masas y, por supuesto, el primer medio que permitió a la publicidad introducir narración, efectos sonoros y música. Una revolución entonces, que hoy continúa viva y que a pesar de internet, Spotify o Youtube no parece que esté defenestrada, por lo menos de momento.

El reto de crear una cuña es algo que el departamento creativo siempre acepta de muy buen grado. Quizá sea por la dificultad que supone comunicar en un medio hipercargado de publicidad y con la complejidad que supone contar algo usando palabras que lleguen, emocionen o hagan reír, sin apoyo visual alguno. Sabemos de la importancia del locutor, de su actuación y modulación de la voz, de la elección de la música o la aplicación de efectos que ayudan a sumar para crear ambientes y sensaciones que trasmiten tanto que casi podrías imaginar que lo estás viendo.

Desde luego es algo de lo que C3PO se siente orgulloso –veinte segundos de concentración de una historia, un mensaje que hable de la marca y que, a la vez, informe– porque el trabajo bien hecho siempre lo es, pero en los medios tradicionales, siguen suponiendo, en parte, nuestro culmen de satisfacción. Sí, somos unos clásicos.

Aquí tienes algunos ejemplos para que puedas escucharlos por ti mismo, porque al final quien realmente debe juzgar el trabajo es el oyente. Esperamos que te trasmita lo que pretendemos:

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